lunes 24 de agosto de 2009

Mi laberinto

Dos de mis manos me sujetaban, manteniéndome preso de mis pensamientos, corrí y me encontré sin piernas, sin brazos, sin parpados que me cubrieran de la luz del sol, sin cuerpo que me manejara a través del laberinto del Minotauro blanco, hui por días, por noches sin que la bestia me atrapara, logre burlarla siguiendo los interminables corredores del laberinto de Dédalo, encontré muerte, sangre, olvido, y miedo, encontré la vida sobre el fétido cuerpo de un soldado muerto, mi espada, mi pluma, mi cámara oscura, mis pesadillas, la bestia me encontró sentado a la orilla de sus huesos llorando, batalle con el miserable monstruo mitad toro, mitad humano, por segundos lo vencía, por segundos me arrojaba sobre las interminables murallas de aquella tumba sin fin, destruyo mi cuerpo dejándolo en la delgada línea entre la vida y la muerte, me dejo a mi suerte, pasaron días, meses, años y no morí, descubrí muchas cosas en ese tiempo, el suelo es frio cuando te has arraigado a él, el cielo se torna azul intenso cuando tus cuencas rebosan de sangre, es divino sino gracioso morir sin querer cuando has querido morir toda la vida…

lunes 22 de junio de 2009

En Investigacion Documental

No encuentro de que escribir, después de media hora cuatro palabras están en mi cuaderno, no he logrado idear nada, pensé en escarabajos, monociclos y en un gato en blanco y negro, que hablara y fuera ciego pero no logre desarrollarlo, en protestas y reproches, en política y en amor, pero mi mente no quiere cooperar esta vez, quise crear una historia y me detuve en el comienzo ¿Qué sería de una historia sin principio? Mucho, pero eso solo Cortázar, mire a mi alrededor y pensé en crear un poema, unos versos y demás, pero recordé que no puedo rimar a menos que sea para obscenidades ; pensé en escribir la novela del siglo, pero Gabo se sentiría aludido y prefiero no tener que golpearlo como Vargas Llosa, pensé en hablar de un hombre que un día de tantos despierta y se ha transformado en algún tipo de insecto, pero dije seria aburridísimo nadie pensaría que es una gran novela, me dije ¿y si escribo algo surrealista? respondí que no, mis amigos me odiarían dirían que soy el único que sabe escribir en ese género y que los opaco y demás, pensé en escribir estupideces pero recordé que ya he escrito de eso y no se vale repetir, a menos que sea de un mago homosexual y sus aventuras fantásticas, pensé en caballos desmembrados que platicaban con galletas de café sobre una mesa de sal, pero soy poco para cosas tan lógicas, me encontré en mi pupitre sin nada que hacer ni nada que escribir, entonces ¿Qué hago? ¡Puta! Se me olvido, no soy escritor.

jueves 18 de junio de 2009

Sueño...

El sol translúcido de la mañana lo baña todo con sus rayos. Hasta el mismo aire parece despedir destellos dorados donde la luz brinca y salta, como fuente juguetona de luz líquida color plátano. Las suaves ondas de luz se mezclan con el lento soplar del viento de verano, que lánguido y perezoso se pasea por los campos de trigo y acaricia con infinitos dedos la rubia melena de la tierra mientras ésta exhala un eterno suspiro.

Junto a estos campos de oro, perdidos en su danza de viento y sol, un viejo y ligeramente agrietado camino pavimentado va bordeando la colina. Sobre este camino sube nuestro carro, un carro rojo quemado, grande y ya un poco viejo, pero aún fiable. Con mi brazo apoyado sobre el marco de la ventana abierta y mi cabeza descansando sobre mi brazo, siento el cálido viento de verano pasar sus manos sobre mi rostro y jugar con mi pelo, mientras me rodea el aura dorada de los campos de trigo que se mezcla con el suave aroma del viejo tapizado de cuero. Mis labios forman una leve sonrisa y me llena un sentimiento de calma y eterna paz. A mi lado puedo ver tus manos sobre el volante, tranquilas y seguras mientras dirigen el carro. Tus ojos observan el camino mientras tus labios repiten en voz baja las canciones que emanan de los parlantes. En el asiento de atrás, entre flores y pétalos secos, un sombrero de verano y un bolso floreado, yace tu cámara. Vamos a tomar fotos.

Podría permanecer así por siempre, disfrutando el cálido beso del sol sobre mis mejillas y la refrescante caricia del viento, totalmente relajada y completamente feliz, rodeada de tu aroma, escuchando tu voz, sintiendo tu presencia.

Diviso algo en la distancia. A medida que nos acercamos, puedo ver que es una casa, una pequeña casa de paredes azules rodeada de frondosos árboles frutales. Detienes el carro a poca distancia y bajamos. Tomas mi mano y, rodeados de centelleantes partículas de luz flotando en el viento como luciérnagas, nos dirigimos hacia ella, la cámara colgando alrededor de tu cuello. Hemos llegado.

Cruzamos un resplandeciente jardín verde y vemos a través de la única ventana de la casa que se está llevando a cabo un evento importante. Atravezamos la pequeña puerta principal y nos encontramos ante una escena familiar: un grupo de ocho o diez ancianos, tíos, tías y abuelos, están reunidos en torno a un pastel. Brincoteando entre ellos se encuentra un pequeño de tres años, aplaudiendo con sus diminutas manos e iluminando los viejos y arrugados rostros con su inmensa sonrisa, mientras en sus brillantes ojos negros se reflejan las llamas que bailan sobre las candelas en el pastel.

Todos ríen, cantan y bailan. Nadie nota nuestra presencia. Caminamos hacia la pared que divide los dos cuartos de los cuales consiste la casa, y entramos a la habitación trasera.

Es como entrar a un arco iris. Decenas y decenas de globos flotan por doquier, de todos los colores, formas y tamaños. Entre ellos saltan pequeñas y juguetonas burbujas de jabón. Una explota sobre mi nariz, y no puedo controlar la risa que escapa de mi boca. Completamente locos, jugamos entre los globos, perdidos en un universo donde no existe nada más que el sonido de nuestras risas, el suave clic de tu cámara y un torbellino sin fin de color.

Bailando entre rojo, verde, amarillo, dando volteretas entre las burbujas, salimos por la puerta trasera, llevando con nosotros un poco de ese arco iris, deteniendo los globos con cintas de colores entre los dedos.

El patio trasero de la casa está seco, no crece una sola planta. Pero el cielo se extiende allá arriba, brillante y azul, y el sol parece estar llamándonos, pidiendo que participemos en este bello día. Levantamos nuestras manos mientras las cintas se deshacen en nuestros dedos, y un dulce y cálido soplo de viento arrebata los globos y se los lleva, elevándolos lentamente, hasta que por fin se pierden de vista.

Sonriendo, de nuevo tomas mi mano y caminamos tranquilamente de regreso al carro. El camino espera.

Shadi Victoria Azadegan

martes 26 de mayo de 2009

Estupideces...

Afilo mis pistolas, bebo un poco de aire, trago arena en mi garganta y reflexiono al mediodía. Camino atado de piernas con los brazos como empuje, descalzo, con frio y temeroso. Una lágrima brilla en mi ojos, considerando salir, se niega, me interrumpe en mi pensamientos, no me deja callar, siento un viento helado en mi espalda, como llamas del infierno, siento el fuego de mi ser apagarse frente al cielo, duermo. De frente, de lado, de espaldas, de cabeza, de manera horizontal a la perpendicular de tu forma amorfa, me postro cansado, enérgico, alegre y melancólico como el que se gana la lotería frente a dos niños sin amor. Ahora, inundo a mi mente, de pensamientos huecos, como político en discurso y campaña, como el credo, como el ángel. Quiero ser eliminado, como sombra frente al sol, como fuego frente al agua, como mierda frente a un Dios.Si, Adios.

La verdad, no se.

sábado 16 de mayo de 2009

...

lunes 11 de mayo de 2009

Ilusion

jueves 7 de mayo de 2009

Nicaragua....

miércoles 6 de mayo de 2009

Brillo

miércoles 29 de abril de 2009

Muerte Inconclusa

Cansado un poco por el peso del tiempo, relajado aun mas por la lentitud del mismo, siento dolor en mis huesos, acero frio atraviesa mi pecho, desgarrando y destruyendo el cascaron negro que sobre el posaba , bañado en mi propia sangre, perdido, aturdido, pensante y bruto me encuentro. El cielo jamás se vio más azul. Mientras el remanente de mi cuerpo se dormía poco a poco hacia el sueño ultimo, dialogue conmigo mismo sobre cosas sin sentido, mi vida, mi música, mi arte, mi perro, mi casa, mi Dios. Mis manos se fundían con el suelo creando un nuevo color carmesí, las yemas de mis dedos luchaban por danzar al son de la canción en mi cabeza, una tonada dulce y amarga, perfecta para acompañar el fin de mi historia; el sueño me invadía, sentí un frio glacial, el sol de aquella tarde dejaba ciega a mis pupilas, no hay mayor placer que morir a manos de un desconocido, sin causa aparente, sin justa venganza, sin tonta razón. Morí y me torne en polvo, diminuto efímero, me disolví en el viento, recorrí el mundo, toque los rostros oscuros de poetas fracasados, seguí los pasos del diablo por la noche, sorprendentemente me hice su amigo, compañero, platicamos de trivialidades y estupideces sobre una mesa de cabezas burlonas, bebimos vino blanco, despertamos en la playa con una resaca de los mil ángeles. Prometí volver a visitarlo cuando madurara, eso de fiestas y excesos no iban conmigo, iban con otros. Aburrido como niño, tome un camino hacia el sol, conocí a Dios, es tranquilo, su casa no era nada ostentosa, me invito a whisky con galletas, también me hice su amigo, quise irme y me disculpe por tan escaza visita, sin embargo el sonrió y dijo que volviera cuando quisiera, se que volvería. Después de haber visitado el averno, su casa era un lindo lugar.